La pandemia ha llevado a los países a cerrar fronteras en todo el mundo. No solo se han restringido los viajes, sino que la industria de los cruceros ha sido señalada como un súper propagador de Covid-19. Esto ha empañado la reputación de la industria y se necesitará una buena cantidad de diligencia debida para revertir esta percepción.
Impacto de la pandemia
A principios de febrero de 2020, un crucero propiedad del operador de cruceros más grande del mundo, Carnival, se vio obligado a permanecer en cuarentena frente a las costas de Japón. El barco de pasajeros de 3.7000 efectivos fue el primero en anunciar un brote del nuevo coronavirus. 700 pasajeros y personal dieron positivo. Muchos creían que esto sería contenido y que la industria se recuperaría con pura resiliencia. Sin embargo, un segundo brote frente a la costa de California obligó a otro crucero Carnival a echar anclas. Cuando se hizo evidente que los cruceros no podían mitigar los efectos del virus, las campanas de alarma comenzaron a sonar, o más bien a sonar. En este punto, la industria de las líneas de cruceros estaba lista para detener sus operaciones, al igual que muchas industrias. Sin embargo, lo que ha empeorado las cosas es el hecho de que los gobiernos han expresado explícitamente su preocupación por la industria de los cruceros. En la mente de muchas personas, los cruceros no pueden limitar o anular el virus. La percepción misma de la industria ha cambiado. Carnival, la primera víctima de la pandemia, ha perdido el 70% del valor de sus acciones en lo que va del año. En un momento dado, el mayor operador de cruceros perdía mil millones de dólares al mes para mantener la totalidad de su flota. Las pérdidas que se han experimentado en los últimos 7 meses son insondables, especialmente para una industria en alza.
Lo que depara el futuro
A medida que los países lidian con la pandemia y comienzan a implementar protocolos de seguridad, queda por ver si la industria de cruceros puede cambiar su imagen con éxito bajo un intenso escrutinio. Aunque habrá personas que disfruten de unas vacaciones en un crucero pase lo que pase, convencer a los recién llegados será difícil. Lo que podría ser aún más desafiante es asegurar a las partes interesadas e inversores que la industria de las líneas de cruceros aún es viable en el clima actual.